Escucha mi oración, oh SEÑOR, y presta oído a mi clamor;
no guardes silencio ante mis lágrimas…
Salmo 39:12
Este Salmo fue dirigido a Jedutun, un músico principal cuyo nombre
significa Vencedor. En su profunda angustia el salmista David, quien
también era un Rey, pide a Dios ser escuchado desde su profundo dolor.
Tenía un gran vacío emocional y mucha tristeza le agobiaba. En su
desesperación pensaba que Dios guardaba silencio. Déjame decirte,
querido amigo, hay un tiempo para todo, y con mucha razón, Salomón
escribió que hay un tiempo para todo:
Todo tiene su momento oportuno;
hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:
un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar, y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir, y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto;
un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar;
un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser;
un tiempo para callar, y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar, y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.
Yo te aseguro que Dios ha escuchado tu oración. El ha prestado sus
oídos y cada palabra proferida por tu boca ha sido oída por El, y te
digo, que llegara el tiempo en el que te darás cuenta que El no ha
guardado silencio ante tus preocupaciones. El te responderá. Quizás no
como deseas porque sabe que no te conviene ya que solo El conoce el
futuro, pero te tengo una buena noticia:
Quizás si te conteste exactamente como le pides.
Todo va a depender de lo que sea mejor para ti.
Vamos a decir como el salmista moderno Jesus Adrian Romero:
Esperar en ti, difícil se que es,
mi mente dice no, no es posible;
pero mi corazón anclado esta en ti.
Tú siempre has sido fiel, me has sostenido.
Y esperare, pacientemente,
aunque la duda me atormente,
yo no confío con la mente,
lo hago con el corazón.
Y esperare en la tormenta,
aunque tardare tu respuesta,
yo confiare en tu providencia,
tú siempre tienes el control.
Acuérdate amigo, DIOS SIEMPRE TIENE EL CONTROL.
Devocional de la Pastora Andrea Fernandez.
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